Reflexiones escandalosas – algunas notas sobre el anarquismo civil

Nota del traductor: El texto que presentamos a continuación, escrito por una compañera inglesa en respuesta a las declaraciones de la Anarchist Federation (homóloga de la Federación Anarquista Ibérica o de la Italiana [Nota de la FAGC: adheridas a la Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA)]) en relación a las últimas acciones de grupos adheridos a la Federación Anarquista Informal, representa una interesante crítica de las contradicciones internas de una concepción “civil” o “ciudadanista” de la anarquía y de gran parte del anarquismo contemporáneo. Esta traducción ha sido realizada a partir de su versión italiana, extraída de “Culmine” (culmine.noblogs.org).

Cada cierto tiempo, cíclicamente, el anarquismo colectivo o social se muestra restrictivo frente a algun@s anarquistas y a la vez se reafirma un cierto anarquismo individualista. Ocurrió a finales del siglo XX cuando algunos grandes pensadores anarquistas empezaron a cuestionar algunos de los dogmas comunistas. Está sucediendo de nuevo, y esta vez estamos siendo testigos de cómo a algun@s anarquistas sociales les entra el pánico al ver que su confortable sueño es molestado, y a sabiendas o no, refuerzan la maquinaria del Estado condenando a sus indisciplinad@s hermanos y hermanas que amenazan la tarea de lo que un compañero ha definido acertadamente como “anarquismo civil”.
Este anarquismo civil es una criatura horrenda. Un monstruo viscoso, vil y despótico con ojos detrás de la cabeza que trata de ser lo que el anarquismo no será nunca: una mercancía digerible por las modernas masas consumidoras. Una de las grandes cualidades que buscan l@s implicad@s en la realización de ataques, es redescubrir el conocimiento de sí mism@s y l@s demás, del poder personal; efectuar una ruptura radical y dramática con la sociedad, con su intolerable jaula de normas sociales y la consecuente muerte de la sensibilidad individual. Algunos comunicados de esta tendencia son rebuscados y poéticos en extremo, y no son para todos los gustos, pero leer un comunicado de la Federación (N.del T.: con este término la autora se refiere siempre a las federaciones formales [N. de la FAGC: creemos que se refiere, específicamente, a la Federación Anarquista del Reino Unido]) es mortificante. Es un cortejo fúnebre de la política contra la vida, la voz patriarcal del “motivo político” contra el salvaje espíritu rebelde, de la política contra el individuo.
L@s combatientes buscan recuperar la voluntad y desenmascarar la falsedad. Esto sólo puede partir de la propia experiencia, no de la experiencia o los dogmas de otr@s, aunque sean referentes a tu relación con otr@s compañer@s de entre la “masa” o “clase trabajadora”. (…) Resulta increíble leer las reflexiones de aquell@s que se identifican como anarquistas de la Federación (formal) y resulta aún más inútil discutir con ell@s. Es un poco como criticar el espectáculo de un payaso según los criterios aplicados a un drama serio. Aquí la cuestión para mi es el mismo rechazo a la individualidad que impone el Estado – el agrupar en rebaños algunos seres humanos únicos, en algunas categorías útiles creadas por pedagogos y patrones que consideran complejo y peligroso al individuo, pero consideran inmensamente cómoda una abstracta jaula ideológica.
Esta ausencia de autenticidad y la política un tanto anacrónica de su “organización revolucionaria” se refleja en la indignación relativa al ataque armado contra el dirigente del sector nuclear italiano Roberto Adinolfi y el paquete explosivo enviado al capo de la agencia tributaria italiana Marco Cuccagna. La Federación manipula maliciosamente los hechos, en particular este último, a fin de vender su propia ideología, describiendo al dirigente de la agencia como “trabajador”. Eso no sólo es un insulto a la inteligencia de cualquiera que puede ver con bastante claridad que el objetivo era uno de los jefes que roba a l@s trabajador@s parte de su salario duramente ganado, sino que es desconcertante que se “preocupen” del sufrimiento de este objetivo y declaren categóricamente preocuparse también por la “clase trabajadora”. Ahora diréis que no me preocupa que este ladrón burocrático haya sido atacado, herido o asesinado. En realidad me produce placer. Imagino que también muchas otras personas no se preocupan, es más pueden estar satisfechas y por añadidura felices por esta noticia.
Algunas preguntas fundamentales a la Federación– que realmente no requieren respuesta: ¿Quiénes son esas personas de la “clase trabajadora” de las que hablan?, ¿a cuántas personas que forman parte de la “clase trabajadora” conocen personalmente?, ¿cómo saben que toda esa gente condena los ataques a los patrones, los recaudadores y las infraestructuras capitalistas?, ¿qué les da derecho a hablar en nombre de tod@s?, ¿qué piensan de la gente de la “clase trabajadora” que se rebeló en Londres en agosto de 2011 (y en el curso de la historia)? Aunque formular estas preguntas parezca ridículo, echar un rápido vistazo al discurso de la Federación parece necesario, visto lo segur@s que se sienten de sí mism@Comitato S.A.M.
La mentalidad de la Federación/Libcom continúa con su valoración psicométrica de las supuestas “tácticas terroristas”. Toman prestado un fantasma creado por los medios de comunicación hostiles y el Estado -el insensato e indiscriminado “terrorista” anarco-insurreccionalista. De nuevo ¿cuantos de est@s individuos conoce la Federación?, ¿cómo sabe la Federación que estas acciones no son parte de una vida rica y compleja? Por otro lado, para decir una obviedad, los métodos insurrecionalistas están muy difundidos entre l@s hostiles del mundo así como en la “organización”, y tienen más en común con la revuelta de la “clase trabajadora” que todo lo relativo a la Federación. La Federación permanece significativamente muda sobre esta realidad, prefiriendo hacer señales paternalistas a la rabia de la “clase trabajadora”, que sólo será más constructiva si l@s indisciplinad@s admiten la sabiduría de los expertos de la Federación y aceptan sus prescripciones.
Aquí la Federación se revela de nuevo incapaz de liberarse del torno de la ideología; realizando un nuevo rechazo de la complejidad del ser humano y continuando con su reducción a algunas categorías abstractas útiles. Pero si miramos a las reacciones de la Federación frente a otr@s anarquistas, esta resulta muy siniestra y frecuentemente indistinguible de las de nuestros enemigos. Su campo predilecto es Internet. Una breve exposición de las críticas no sólo a la tecnología, sino también a las experiencias de ella, revela esta forma virtual de interacción de masas como muy destructiva. Además, el lenguaje usado por la Federación es similar a probar el puño que se abate sobre el rostro humano del anarquismo. La Federación refuerza el Estado, adoptando la retórica del sistema industrial-militar-tecnológico, vista su ya citada condena de las “tácticas terroristas” anarquistas.
En la búsqueda de la liberación, el individuo debe poderse expresar y ser él mismo. El individuo no está siempre en oposición al colectivo, pero tratar de dirigir los aspectos individuales desde cualquier grupo o sociedad, contra su voluntad, es totalmente inútil. Tarde o temprano el individuo se rebelara porque una colectividad de masas forjada a costa de una individualidad libre comportara reglas y normas (aunque estas sean informales o no escritas) que van contra la libertad de la vida, de los sentimientos y del pensamiento. Estas tendencias han estado en guerra con anterioridad, y vale la pena leer los escritos de Voltairine de Cleyre sobre el tema, con sus sugerencias sobre el individuo anarquista libre de expresar su propia rebelión a su manera. Ataques violentos contra los patrones y el Estado, alejaran a algunas personas, pero no a todas. La acción pacifista alejara a algunas personas, pero no a todas. Aunque por una sola vez tuviéramos éxito identificando a las personas de la “clase trabajadora” y en hacerles comprender que son “clase trabajadora”, ¿realmente piensa la Federación que esta masa de gente tendrá una visión homogénea sobre el cambio social, sobre las causas de la miseria y sobre el mejor modo de liberarse (si tod@s coinciden sobre el hecho de que la liberación sea su objetivo? L@s anarquistas civiles están tratando de conducir a una clase proletaria consciente que ya no existe en el mundo en el modo en el que fue descrita en Occidente como sujeto revolucionario. Están embarcad@s en una vacía búsqueda, que sólo produce esterilidad respecto al actual e incontrolable enfrentamiento social de masas, y es inútil por seguir sus propios trámites políticos y sus propias conclusiones.
La división de las personas en clases es un sinsentido cuando no se han tomado como base las acciones y opiniones individuales. Una breve ojeada a la historia de l@s nativ@s americanos, por ejemplo, nos muestra lo banal y superficial de hablar de “pueblo nativo americano”, es como un homogéneo eructo: ha habido guerreros indígenas que han combatido el genocidio y la integración forzosa y ha habido estados indígenas que han colaborado con el estado americano y han vendido a su propia gente para acumular dinero y poder.
Aquell@s de nosotr@s que podrían adaptarse a las etiquetas de insurrecionalista, individualista y/o nihilista, no hacen declaraciones perfectas sobre cómo se presentara la revolución. Hay una gran humildad en las palabras de l@s rebeldes emergentes y los grupos de lucha armada. Podréis objetar al respecto que en este punto a lo largo de la Historia, cuando se ha intentado mucho se ha perdido mucho; admitimos que no sabemos qué es “justo”, qué “funcionara”. La gente es más compleja que eso y el mundo es enorme.
La interpretación de la Federación respecto a “la lucha de la clase trabajadora” es problemática. La “clase trabajadora” como era concebida ha desaparecido y de todos modos, como la democracia, para much@s estaba basada en el horror y la mentira. La democracia fue inventada sobre las espaldas de l@s esclav@s grieg@s, y la Revolución Industrial primero impuso la destrucción del individuo y luego en esta época que odiamos la introducción del “rebaño de l@s desposeíd@s”. Concentrarse en la “clase trabajadora” de esa manera es como mezclar diversas formas de opresión sin decidirse por ninguna de ellas: en los inicios de la Revolución Industrial la gente combatió con uñas y dientes contra el ser sometid@s a ser “clase trabajadora”. La asimilación de artesanos y habitantes rurales en clase trabajadora industrial fue sangrienta; de ahí porque el que algun@s anarquistas hoy día estén tratando de realizarla, sobre todo ahora que la maquina ha avanzado reconvirtiendo a la tradicional “clase trabajadora” en una masa consumidora post-industrial, resulte no sólo criticable, sino bizarro. Esos son simples pasos en la definición/progreso de la maquina y haríamos bien en abandonar todas esas quimeras. No negamos que la lucha de clases se haya combatido siempre, pero yo prefiero de largo el término “guerra social” a “lucha de la clase trabajadora” [N. de la FAGC: Mejor opción de traducción sería “lucha de clases obrera”] porque este primero incluye a más individualidades y sus elecciones, incluyendo a aquellas que tradicionalmente se han considerado “clase trabajadora”. La clase como concepto y vínculo social se ha enfangado con los años. Como hemos podido ver la gente puede ser cruelmente dividida en ricos y pobres, integrad@s y excluid@s, crític@s y acrític@s respecto al Estado y la civilización.
Negar la autonomía individual, la conciencia y las relaciones causa la alienación y el debilitamiento. La autoridad de una fantasmal masa sobre l@s individuos no ha hecho otra cosa que apoyar el proyecto del Estado y del capitalismo, que coinciden en concebir al ser humano únicamente como una unidad económica o una agregación sin rostro de unidades económicas. ¿Realmente queremos definir así a los seres humanos? Y ¿realmente l@s anarquistas piensan que esta perspectiva es liberadora? Negar el papel de la acción individual a favor de la pasada y vaga concepción de “lucha de clases” es una ficción peligrosa. Seguramente, destruir la voluntad y el valor del individuo es también parte del proyecto del Estado; no puede ser llamad@ revolucionari@, excepto en un sentido autocrático y superpolítico de seres gobernados por el aparato estatal, quién desea el debilitamiento del individuo o de los grupos afines de individuos. No es tarea de l@s anarquistas reemplazar una tiranía, ya sea esta “democrática”, monárquica, colectivista o cualquier otro tipo de gobierno.
¿Qué es esta cuestión de las declaraciones que condenan las acciones y las opiniones de otr@s que se consideran anarquistas? Esto es jugar al juego político de l@s “anarquistas buen@s” y “anarquistas mal@” de los medios de comunicación y la maquinaria represiva de la policía. Significa devaluar el autentico significado del término “anarquía”, una complicada y mutable red de principios, prácticas y relaciones con el fin de lograr la liberación, que no es de una única manera.
Más que a otros motivos, el hecho de que la Federación sienta la necesidad de hacer declaraciones contra las acciones de otr@s anarquistas se debe seguramente a que les hacen sentir que su proyecto ha fallado. Para finalizar mi discurso, digo a la Federación Anarquista y a sus secuaces itinerantes: yo no coincido con vosotr@s, no deseo el mundo que tenéis en mente. Creo que no soy la única que encuentra vuestras declaraciones y discurso contrarios a mi rebelión y a mi concepto personal de liberación que he basado en mi comprensión y experiencia de la opresión estatal. Y visto que vuestro proyecto depende de la absoluta aceptación por parte de la masa de la que formo parte, y visto que eso se desprende de los debates y declaraciones de la Federación, que se imagina una sociedad de masas anarquista; yo declaro que quiero la libertad no sólo del Estado sino también de la sociedad y de vosotr@s. Por lo tanto os pregunto:¿qué haréis conmigo?
He iniciado este articulo deseando animar a aquell@s de nosotr@s que se declaran anarquistas a cesar la mutua condena y para decir claramente que realmente ningun@ de nosotr@s tiene “la solución”. Así que concluyo revelando que algun@s de “nosotr@s” tienen bien poco en el corazón, el pensamiento y las acciones de libres, y poca cosa de lo que realmente significa solidaridad y lucha, y si debemos imaginar una sociedad anarquista como la de la Federación Anarquista, esta estará llena de represión y prisiones varias, como esta sociedad. Y así están las cosas, aquell@s que quieren imponernos al resto de nosotr@s su sociedad sin rostro realizan su propia futilidad.
Venona Q.

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  1. Por cierto, respondiendo al artículo en sí, recomiendo la lectura de la visión que presenta Luigi Fabbri de la violencia y el anarquismo, en el texto «influencias burguesas en el anarquismo», así como una explicación algo más difusa pero muy bien detallada, sobre las interpretaciones de la clandestinidad, el individualismo y la desorganización del movimiento libertario, en el texto «Anarquismo y organización» (de donde sale la cita anterior), de Rudolf Rocker.

  2. Hola. Cito «el anarquismo no es contrario a la organización, sino su más ferviente defensor, claro está, suponiendo que se trata de una organización natural de abajo arriba, que nace de las relaciones comunes de los hombres y encuentra su expresión en una cooperación federativa de las fuerzas.» Rufolf Rocker. (y no es que sea una cita de autoridad o algo así, como lo es para otros los autores marxistas)Mi pregunta es ¿cómo se organiza las FAGC? ¿Como una organización federativa en sentido libertario? Quizá, como comentas, todos lo tengan claro, pero la redacción del funcionamiento de una federación es lo mínimo, para saber cualquier grupo que quiera federarse, si se mantiene o no la horizontalidad, yo creo que si no se deja clara cómo se organiza la horizontalidad, esta se pierde.Antes mencioné a la FAI(informal), pues bien, para mí eso no es federalismo, ni es organización, pero por lo menos lo dicen. «funcionamos sobre la base de la desorganización y la clandestinidad»… Luego está el tema de los contenidos, cada organización se define más o menos, pero si es una federación, evidentemente, digo yo, defenderá el federalismo. Y una federación libertaria, se federa en torno a la problemática común de la autoridad, pero en algún punto concreto, por ejemplo, contra la iglesia, el estado, los colegios y universidades, las empresas y las relaciones patriarcales (por ejemplo), o menos inclusivo, pues diferentes individualidades podrían estar en contra de esto último… Determinar los medios es una cuestión de cada uno, la citada FAInformal, determina la violencia como elemento fundamental de la revolución social. ¿En las FAGC qué hay de todo esto?Creo compañeros que más o menos entiendo la organización de las FAGC, y concuerdo con algunas de las cosas que comentas, para nada me considero «hortodoxo» o busco una «línea única y homogenea» de pensamiento de los individuos y los grupos, sino todo lo contrario, salvo obviamente, en la forma de organizarnos y en aquello por lo que nos organizamos.

  3. Saludos Mateo. Mira, quizás ahora no sea el momento para no eclipsar la “campaña” iniciada con el asunto de los mineros, pero cuando sea pertinente subiremos un artículo de un compañero que te clarificará un poco cómo concebimos muchos de nosotros el proyecto de la FAGC.Hasta entonces te comento algunas cosas. Las organizaciones pueden definirse cómo les dé la gana, que después dependerá de quiénes la compongan para que sean de una u otra forma. El núcleo fundacional de un grupo puede ser de una u otra forma, redactar unos “estatutos” conforme a esa forma de pensar momentánea y después, a la larga, bien se van los fundadores, bien entra gente nueva, bien se varía en el punto de vista, y al final se acaba siendo otra cosa muy distinta a lo que pone en los papeles.Así, una organización que se tiene sobre el papel por radical acaba adoptando posturas reformistas; y otra de corte etapista acaba adoptando posturas revolucionarias. La redacción de unos planteamientos constitutivos puede estar bien, pero principalmente para clarificar los propios objetivos a nivel interno o para “discriminar” quienes quieren que se acerquen al grupo. Cuando el acuerdo que mueve a una federación no es pormenorizadamente ideológico (salvo en lo básico), los objetivos se cifran en cosas concretas que la mayoría tenemos bastante claras (más allá de los objetivos que se tienen por “etéreos”) y no se quiere poner ninguna criba a la participación de cualquier Anarquista, redactar unos “principios” es bastante innecesario, salvo para los que quieran ubicarnos porque eso del “Anarquismo sin adjetivos” se les ha quedado desfasado. A veces le concedemos la misma importancia a los “decálogos” que la que los legalistas le conceden a las leyes convencionales. La ley es nociva porque compulsa: a lo “malo” le añade un mal aún peor que es el castigo, y a lo “bueno” lo libra de su condición de “bueno”, que es la voluntariedad. Si una ley es consuetudinaria, ¿qué necesidad hay de plasmar en papel lo que yo mismo he creado y lo que mañana podría destruir o cambiar con la misma facilidad, y sin más legitimidad, que cuando lo fundé? Lo mismo ocurre con lo que tú llamas “principios”.Aclarando unas últimas cosas. Con respecto al 15M en el grupo conviven muchas posturas. Desde una minoría que participa, algunos que nunca participaron ni les interesó, a una gran parte que participó y acabó hastiado del ejército de “bomberos” y “pescadores” profesionales que en algunas zonas lo copan (en todos esos sectores, la crítica hacia el reformismo y legalismo del 15M ha estado siempre presente, sólo cambia la valoración de su potencial “subversivo”). El artículo de “Bakunin, Malatesta y el 15M que publicamos define bastante bien esas visiones contrapuestas y complementarias. Si no lo has leído, te lo recomiendo. Por otra parte (y aunque tú mismo ya lo has aclarado), JAMÁS RECOMENDAMOS EL VOTO NULO. De hecho iniciamos una campaña de abstención a nivel estatal.Y bien, eso es todo. Yo sí que te he pegado la chapa. Salud y encantado de conversar.

  4. «No caeremos en el uso tópico de las palabras encasilladoras* donde nos puedan gestionar como apetezca.» Eso compañero, es ya un encasillamiento autoimpuesto… (me acuerdo de un artículo del Ekintza Zuzena de los años noventa en el que se decía algo similar, y era un poco de chiste, sin ánimo de ofender)El encasillamiento o la definición clara de lo que uno es no tiene nada de malo, por ejemplo, si digo «soy anarquista», y la gente se asusta, no es malo, la gente se tiene que acostumbrar a que existamos. Si digo «soy anarquista y la organización en la que desarrollo de forma integral mi actividad política es una Federación hosrizontal de grupos de afinidad», o «un grupo aislado y específico contra la tortura animal», tampoco está mal, la gente se tiene que acostumbrar a que existan espacios como las FAGC y otros, pero se tiene que acostumbrar cuando se definen, si no no se van a enterar de la movida, que es lo que me pasa a mi ;)Pero ¿Qué caracteriza a las FAGC? ¿se han puesto a debatir, por ejemplo, cuáles son los problemas comunes que les acusan, más allá de la autoridad y la dominación como ente abstracto? Quizá mis malas formas no hayan ayudado a que se me entendiera (pero tampoco me gusta tener buenas formas). Los principios, tácticas y finalidades de cualquier organización, si es realmente organización, deben estar más o menos claras. Ejemplo: «esta organización, entiende que la violencia es un medio ilegítimo que es siempre e incondicionalmente parte de la autoridad, por lo que nos consideramos pacifistas», pues está muy bien, aunque yo no esté de acuerdo, pero al menos queda claro. Si lo que se quiere es formar una federación de grupos e individualidades de diferente afinidad libertaria, habrá que expresarlo de alguna manera de forma que quede recogida en los principios, y que según éstos principios, quepan todos los grupos e individualidades que se quieran. Que yo crea que esos principios son mejores o peores, da un poco más igual, pero conocer una organización es conocer su estructura, su funcionamiento, su análisis de la realidad (y si éste se basa en unas poquitas cosas, pos también, pero algo). Ejemplos de organizaciones ácratas de diferente índole que, nos parezcan más molonas o peores, tienen esas «bases» organizativas: FIJL, FORA, FAI(informal), FAI (Ibérica), MMLL (Mujeres Libres), Frente de Liberación Animal, unos cuantos grupos y coordinadoras anarquistas por la peninsula…Por ejemplo, en el artículo siguiente, los de la FAI (informal), lo dejan más o menos claro: http://personal.telefonica.terra.es/web/lainsurreccionalista/pdf/carta%20abierta%20de%20la%20FAI.pdfEstán desorganizados y quieren utilizar la violencia como medio político. Pues venga, pa'lante. Aunque a mi me parezca que cometen muchos errores y dos fundamentales de percepción del anarquismo, pero bueno…Salud y perdón por la chapa.PD: Lo que me confundía, dicho de buenas formas, es la implicación que según ustedes tienen o han tenido en el 15M, que lo defiendan como movimiento válido y horizontal (cuando es, en términos de un compañero «un PSOE asambleario», pero que luego la visión sobre la violencia como algo «mejor» que la no-violencia, el destacar como noticias más importantes la represión de la policía o los sucesos de atenas sobre otras realidades, y que, en definitiva, me había formado una imagen del grupo, tirando a informal (o como lo llamo yo, desorganización). Eran dos cosillas que no entendía. Lo de anarcoindependentismo si es verdad que no lo he leido por ningún lado. Y también busqué una entrada antigua en la que se pedía el voto en blanco, pero no lo encontré, solo sobre abstención, lo cual me resultó gratificante.

  5. En la Federación coexisten, por suerte, mil formas de entender los matices, y un lógico acuerdo tácito que pasas a suscribir cuando te llamas, con convicción, Anarquista: oposición al Capital, al Estado y al Principio de Autoridad. Por nosotros hablan nuestras acciones y, eventualmente, nuestros escasos comunicados; no un coro de voces microfilmadas, un pliego de papel de sello ajeno o un archivo digitalizado. Me gustaría que comentaras de dónde infieres las definiciones que nos has dedicado, y que no te basaras para ello en artículos ajenos, que sólo pretenden llamar al debate (vemos que se ha conseguido) o en afirmaciones particulares. Te recuerdo que esto es una “platea” libre, abierta a los colaboradores, y que cada militante de la FAGC puede exponer sin cortapisas sus opiniones.Creo que esta es la tendencia hacia la que vamos a nivel estatal, una coordinación de anarquistas que podrán confluir sin necesidad de renunciar a lo que son ni de homogenizarce. Somos pocos, y más si nos separamos por ideas particulares (que jamás, como libertarios, podemos pretender uniformar) y si nos combatimos por diferencias tácticas. Busquemos una estrategia común y luchemos, cada uno con su fusil, pero en la misma barricada, por su consecución.Somos Anarquistas. Eso abarca todo lo libre y excluye lo autoritario. Significa querer molestar a los susceptibles (a veces lo conseguimos), querer crear frente con los oprimidos y dañar al poder establecido. Sin acritud: si la línea única y homogénea es lo que buscas, la Anarquía empieza a quedársete estrecha.Salud.

  6. Hoy en día se ha desvirtuado el concepto, pero es curioso constatar cómo el primer secretario de la Federación Anarquista Ibérica en el 27 era el individualista recalcitrante José Elizalde y cómo la fundaron algunos reformistas como Joan Peiró, algunos anarquistas “intransigentes”, de acción, como José Sánchez Rosa, y un “batiburrillo” (usando la expresión de Mateo) de naturistas, neo-malthusianos, etc. Y como con el tiempo se sumarian los llamados por García Oliver: “reyes de la pistola obrera de Barcelona”. En esa época se entendía Federación tal y como en verdad deberíamos seguir entendiéndola.En cuanto a la FAGC, cuando un compañero escribía el “¿Quiénes somos?” creo que un día le sugerí que deberíamos poner los descalificativos que algunos nos dedicaban (en clave federación, en clave de colectivos, o en clave individual). No los compilé todos, pero aún me acuerdo de algunos. Para los señores de DRY y de la insepulta “Coordinadora 15-M”: éramos “violentos”, “potenciábamos una estética del miedo”, estábamos “contra-todo”. Para los comentaristas de los medios de comunicación oficiales, estábamos “pagados por Rubalcaba”, éramos los “piojosos acampados en San Telmo”, el sector “incontrolado del 15-M”. Para los sindicatos amarillos: unos “provocadores”, unos “dinamitadores de la unidad obrera”, unos “saboteadores profesionales”. Algunos nos llaman nihilistas, otros célula de la CNT, otros “usurpadores de tierras”, y hoy tú, Mateo, has añadido “insurreccionalistas”, “anarco independentistas” y “ciudadanistas”.

  7. Hablo a título exclusivamente personal:Según lo entiendo la Federación de Anarquistas de Gran Canaria es una confluencia de individuos y colectivos libertarios, lo más amplia posible. En su seno conviven gente con muy diversas sensibilidades (desde individualistas a sindicalistas), y con distintas formar de abordar y entender la militancia. Eso es una Federación. Creo que determinadas tendencias adquiridas nos han llevado a desvirtuar el concepto de Federación. Hoy el papel de Federación se lo atribuimos a las coordinadoras, y entendemos por Federación un grupo estatutario de afinidad. Si atendemos a la esencia, la Federación (desde Proudhon hasta nuestros días) nos es más que el órgano en que convergen (temporal o indefinidamente) los intereses de distintas colectividades autónomas, y en las que se reconoce al individuo como núcleo de dicho órgano. Las federaciones pueden tener un pacto asociativo de mínimos, un acuerdo con caducidad reducido a un objetivo concreto, o toda una batería cerrada de acuerdos. Si la idea es federar al mayor número de anarquistas posible, los programas férreos tienen poco que hacer aquí. Y aun en las federaciones más compactas, se ha de reconocer la divergencia, disidencia y contraposición de posturas, si de verdad pretende ser una asociación de individuos y colectivos autónomos. No confundir Federación con Partido.

  8. Morral, que problema hay que seamos una cosa u otra, para que tantas etiquetas que no sabes donde poner… ¡que más da! lo que digan que somos, parezcamos ser, o queramos ser, si creo yo que nuestro objetivo es que siga reinando el albedrío en este lugar, por que así creo yo nos marca nuestros principios. No caeremos en el uso tópico de las palabras encasilladoras* donde nos puedan gestionar como apetezca. Acratas. Solo eso. Salud

  9. ¿Pero las FAGC qué son? son una «federación»?, un grupo de afinidad? una coordinadora de individualidades y grupos? una plataforma anarquista? una organización específica? …Hoy son insurreccionalistas (con un artículo de lo peorcito), al día siguiente son anarcoindependentistas, al siguiente ciudadanistas con una peste a reformismo del carajo… Aclárense, cuelguen sus principios, su análisis propio de la realidad, sus medios y sus fines, a ver si me aclaro un pizco, porque cada día me parece más esto un batiburrillo de opiniones antagónicas, sean de otros o propias, sin coherencia y a veces sin mucho sentido, con lo cual despista uno a la gente y no sabe a qué atenerse… Salud.

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