¡MAÑANA HAY QUE PARAR UN DESAHUCIO!


ACTUALIZACIÓN: Según nos ha comunicado la propia Maritza, el desahucio queda aplazado hasta dentro de 10 días. En consecuencia el piquete previsto para mañana, día 20 de marzo, queda desconvocado. Sin embargo, no es el momento de echar las campanas al vuelo. Si la situación de Maritza no tiene una resolución satisfactoria en los próximos 10 días, dicho plazo sólo supondrá que contamos con un mayor margen de tiempo para organizar un piquete fuerte y multitudinario con el que evitar que ningún banco, fuerza gubernativa, policial o judicial eche a Maritza de su casa. 

 

Entrada original: 

Bankia (esa  agrupación terrorista a la que ningún gobierno le pide que se disuelva, que subsiste gracias al “impuesto revolucionario” que el Estado le paga periódicamente con nuestro dinero, y que tiene a sus espaldas incontables muertos) pretende echar a Maritza de su casa.

No podemos permitir que una entidad financiera consiga una nueva propiedad a precio de saldo (sin más intención que dejarla vacía, abandonada, deshabitada, durmiendo el sueño de los justos, hasta que pueda especular con ella), mientras una persona se queda en la calle, a merced de los elementos.
El próximo miércoles 20 de marzo, a las 8:30 (a.m.), todos a Vecindario (c/Tamarán, nº 3). ¡Únete al piquete anti-desahucios!
Entendiendo que ningún desahucio puede pararse sin la participación popular, hoy se realizarán pasacalles por el barrio de la afectada para informar a los vecinos y movilizar a la población.
También partirá de El Hoyo (por la parte que da a la Avenida Marítima), a las 7:30 (a.m.) la acostumbrada “caravana anti-desahucios”.
¡Todas y todos con Maritza!
¡Muerte a la bancocracia!

Socialización Masiva


Hemos socializado alrededor de 40 viviendas (cerca de 15 ya están realojando a unas 50 personas desahuciadas y sin hogar). El único requisito para acceder a ellas es la necesidad: carecer de techo o estar a punto de perderlo. Si te encuentras en esta situación ponte en contacto con nosotros a través de nuestro correo (anarquistasgc@gmail.com) y ya te explicaremos los detalles y pormenores en persona.

Los pueblos están dispuestos; sufren demasiado y, lo que es más, han comenzado a comprender que no están obligados a sufrir” (M. Bakunin, Protesta de la Alianza, 1871).

De arriba sólo llueven mentiras


De arriba sólo llueven mentiras

Otro desahucio paralizado, en menos de dos meses, por la acción popular
Es preciso que la verdad ascienda desde los tugurios; porque de lo alto no se desprenden más que mentiras” (Louise Michel, Toma de Posesión, 1890).

*[La crónica sobre el desahucio de El Caracol (Telde) que los medios de comunicación no quieren que leas].

Si el anterior piquete anti-desahucio en La Isleta supuso un hito y marcaba una nueva forma de conducirse ante el drama de los desalojos forzados, el que se produjo en Telde el pasado día 7 de marzo ha incidido y profundizado aún más en la dinámica de la acción directa como catalizador de la tensión social. Nos ha permitido también, sin proponérnoslo, acceder a una perfecta radiografía de la contraposición de fuerzas políticas, sociales y mediáticas que pueden llegar a pugnar por su preeminencia (específicamente en Telde, pero no únicamente), sin esperar siquiera a que se haya enfriado el simbólico cadáver del desahuciado.
Sin poder evitar entrar en otras valoraciones, nos gustaría destacar además los aspectos más notables del piquete anti-desahucio. Lo más importante, y lo único que debería de tener relevancia, si los intereses y ambiciones políticas no nos obligaran a mirar hacia otro lado, es que el desahucio de Itahisa, José Antonio y sus cuatro hijos consiguió ser detenido gracias, nuevamente, al concurso de los de abajo, a la participación de un pueblo que sobrepasa cualquier etiqueta  partidista que quiera imponérsele. Especial mención nos merece la participación en el piquete de Reina y su hija (las víctimas del anterior desahucio paralizado en La Isleta) y la de algunas de las familias realojadas por la Asamblea de Inquilinos y Desahuciados.

Nos vemos obligados también a comentar lo que ustedes nunca leerán en los medios, pero lo que para nosotros es obligado dar a conocer: semanas antes del desahucio ningún colectivo ni plataforma había hecho una convocatoria pública para concurrir al desahucio con intención de paralizarlo, mientras la FAGC se afanaba en convocar con esa intención, mientras el grupo adherido a la misma en Telde llevaba semanas repartiendo 500 carteles y octavillas, realizando pasacalles (por ejemplo en el Rastro de Jinámar, y con la participación inestimable de los compañeros del HSOA El Palomar), mientras sus miembros se dedicaban a congregar a gente a través de una labor de boca a boca, el resto de grupos y asociaciones sólo mostraban su apoyo a esta familia a través de los medios de comunicación. Muy distinto a lo hecho por algunos activistas a título individual (por ejemplo algún miembro del 15-M) que se dedicó desinteresadamente a distribuir el cartel elaborado por la FAGC e incluso a distribuir uno de factura propia.
Una vez llegó el fatídico día 7, el grupo anarquista de Telde federado a la FAGC (informalmente conocido como “Las Hordas”), sobre el que recayó el peso de organizar la logística en este municipio, se dedicó a agitar el barrio del Caracol Alto y a convocar a todos los vecinos posibles. Diseñó también la estrategia de bloquear la puerta, aunque fuera simbólicamente, a través de que los concurrentes se encadenaran a ella. Si todo fallaba, la puerta sería apuntalada desde dentro.
Mientras, en Las Palmas, gracias a la imprescindible participación de El Palomar y de varios compañeros autónomos, conseguimos congregar una “Caravana Anti-desahucios” que a través de varios vehículos pudo trasladar a numerosos componentes del piquete (algunos vehículos tuvieron que dar hasta dos viajes). La FAGC se comprometió a correr con los gastos de gasolina de todos los que lo necesitaran, así que si aparte de los ya resarcidos quedó alguien pendiente de retribución rogamos que se pongan en contacto con nosotros. 

Si el hecho de que en este piquete (el primero convocado en Telde con el fin de intentar, también por vez primera, detener un desahucio en este municipio) se aceptara de buen grado que por primera vez, en dos años de activismo anti-desahucios, se usaran cadenas como medida de resistencia (y que lo aceptaran personas de distintas plataformas e ideologías, a las que desde aquí agradecemos su amplitud de miras), es ya un indicio de cómo se está incidiendo cada vez más en la necesidad de radicalizar los procedimientos tácticos, el hecho (repetimos, del que la prensa nunca se hará eco) de que la rabia popular expulsara de la concentración a policías “secretas” infiltrados en el piquete, y a varios coches de policía que intentaron acercarse a la zona, marcan un punto de no retorno a nivel de compromiso social y de identificación del enemigo.
Carmelo Martín, ¿qué se siente al intentar que echen a una familia a la calle?
La misma rabia popular fue la que expulsó de dicho piquete al director de la ultraderechista “Radio Aventura”, Carmelo Martín (personaje turbio y siniestro donde los haya, y con una tendinitis permanente en el brazo derecho de tanto levantarlo). Emisora que sirve como altavoz de las fuerzas reaccionarias más oscuras de Telde y que está consagrada a una cruzada contra los inmigrantes, los homosexuales, los desposeídos (“gandules y aprovechados” son algunos de los epítetos que les dedican a madres solteras o familias sin recursos si intentan poner en aprietos al ayuntamiento de la segunda ciudad más poblada de la isla), y que últimamente ha escogido como blanco de sus críticas a Itahisa, José Antonio y su familia, acusándoles de mil falacias, todo en pos de salvarle los muebles al PP y sobre todo a CIUCA (Ciudadanos para el Cambio, nombre paradójico donde los haya), los partidos que se reparten la parte más grande del pastel público teldense. La mayoría de inmundicias lanzadas contra esta familia suelen salir de la boca de un cura, el padre Báez, un esperpento fascistoide que bien podría haberse escapado de algún programa sensacionalista de Telecinco (o de alguna película española de los 70, o de una barraca de feria).   
El Padre Báez en toda su gloria (la imagen íntegra podría herir la sensibilidad del lector [también provocar ceguera])
Finalmente, no sin otros contratiempos que en breve pasaremos a relatar, la presencia popular, a la que cada vez se sumaba más gente del barrio, impidió que la comisión judicial y el cerrajero pudieran acceder a la vivienda y la infame policía de Telde (de cuyos procedimientos ya tenemos sobrada experiencia en la FAGC: Dos miembros de la FAGC son detenidos y torturados en Telde) no se atrevió a volver a aparecer. No obstante, todavía no estaba claro que el desahucio se hubiera paralizado, y si podíamos empezar a suponerlo, la enfermiza insistencia de un miembro de Nueva Canarias (la derecha nacionalista en pugna por la poltrona institucional) de que desconvocáramos el piquete, nos obligó a sospechar todo lo contrario. ¿Qué interés podía haber en que disolviéramos la concentración cuando el sentido común nos llamaba a esperar al menos hasta que cerraran los juzgados? La conclusión nos parece clara: Itahisa, José Antonio y sus hijos eran más útiles, como arma política que lanzarle a los partidos en el poder, desahuciados que en su casa. Así funcionan los partidos, se lanzan personas y tragedias como si fueran despojos con los que ensuciarse.
Guillermo Reyes desde su altavoz privado
Muchas otras cosas de idéntica índole pudimos comprobar gracias a esta concentración. Cuando un grupo de periodistas, junto a un familiar de los afectados, se dirigieron a hablar con el Concejal de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Telde, Guillermo Reyes (de CIUCA), este se dedicó a hacer un despliegue de los recursos extorsionadores y mafiosos que han debido llevarle a su actual puesto. Según comunicó, con las cámaras apagadas: “cuanto más ruido se haga, esta familia va a salir peor parada. Ithaisa está cargando demasiado contra mí y eso a la larga podría perjudicarla. Que abandonen las protestas o al final van a llamar la atención de los servicios sociales y vamos a tener que quitarles a sus hijos”. Quede esto como testimonio de una amenaza en toda regla, y como denuncia pública que alerte a la población ante cualquier represalia que Guillermo Reyes intentara emprender contra esta familia. 
Conste que cuando esta amenaza salió a la luz, se produjeron dos ataques de ansiedad entre los miembros de la familia afectada (uno de ellos con graves problemas de hipertensión arterial). Cuando se llama a la ambulancia para que los asista, el operador de urgencias pregunta que si es por el desahucio de El Caracol, cuando se le confirma que sí, contesta textualmente: “pues entonces no podemos enviar a nadie, no nos vamos a movilizar por un ataque de nervios”. Después de mucho insistir, y de amenazar con denunciarles, la ambulancia finalmente acudió… una hora más tarde. Por suerte, ya los afectados habían sido atendidos por los presentes. ¿Qué consigna pudieron recibir para inhibirse del servicio? 
Pero como ya hemos dejado intuir, no crean que los partidos que están en la oposición ofrecieron un espectáculo más edificante que los que gobiernan. Cuando la prensa hace una correlación de siglas mencionando a todos los partidos o colectivos de corte político que comparecieron (recordamos: agrupaciones, todas ellas, que en tanto en cuanto han tenido responsabilidades políticas se han dedicado a consentir o propiciar los mismos desahucios a los que ahora dicen “oponerse”), no está haciendo más que una referencia a los individuos que de uno en uno (esa era la representación numérica de cada partido) se dedicaban a asaltar a los medios de comunicación para ir declamando las siglas de la organización a la que pertenecían. Desgraciadamente, las plataformas y movimientos sociales, supuestamente no politizados, están aprendiendo demasiado bien esta táctica y la reproducen con fruición. Ya no importa difundir la concentración, ni apoyar logísticamente o con medios económicos (que los tienen y nadie sabe a dónde van), buscar las fórmulas para trasladar a la gente, organizar el piquete, etc. La única función que muchos han asumido es llegar temprano, interceptar antes que nadie a los medios de comunicación, dejar que se vean bien las siglas de rigor, dejar claro quién “dirige el cotarro”, quitarle todo el protagonismo a la familia o a la solidaridad popular, y hecho el “trabajo”, abandonar el piquete antes de que hubiera terminado (y no nos referimos a la gente que se va por motivos de fuerza mayor, ni a aquella cuya solidaridad y compromiso es sincera). Organizaciones unipersonales o que no llegaban a la media docena, superponiéndose a una labor de apoyo mutuo cuyo peso recayó en un barrio que supo mostrarse solidario y combativo cuando más se le necesitaba.
La FAGC es consciente de una cosa que no tiene impedimento en comentar (conste que no queremos cacarear constantemente nuestras siglas, tal y como ya hemos desaprobado, y si en esta crónica nos vemos obligado a hacerlo es principalmente para distinguir nuestro punto de vista y como reconocimiento al incansable trabajo del grupo federado a la FAGC en Telde), y es que, si no es recurriendo a procedimientos físicos (corte de carreteras, inutilización de cerraduras, etc.), no tiene capacidad por sí sola de parar un desahucio a través del factor que con mayor solvencia evita la intervención violenta por parte de la policía: el factor numérico. Por eso en cada desahucio reconocemos que el pueblo, y sólo el pueblo, tiene capacidad de parar un desahucio a través del número. Sin embargo, tal y como ya hemos dicho en los días previos al desahucio (a fin de picar a los colectivos e incitarles a movilizarse) si un colectivo como el nuestro, que no recibe ni acepta subvenciones, que no exige cuotas, que no vende nada y que depende de la aportación voluntaria de los pocos miembros con trabajo, puede distribuir una cuantiosa cartelería y organizar una “caravana anti-desahucios”, ¿qué no podrían hacer todos estos partidos y colectivos con sus fondos?, ¿acaso si de verdad apoyaran a las familias en riesgo de desahucio, no podrían fletar dos o tres guaguas y cargarlas, por lo menos con sus afiliados, para evitar el lanzamiento? Podrían pero no lo hacen. Repetimos: su única intención es acudir a los desahucios, aunque sólo sea como portaestandarte, mientras estos tengan cobertura mediática.    
Quizás por esta táctica, en la que prima la preponderancia mediática al trabajo, los medios de comunicación comerciales, hambrientos de imágenes morbosas y ávidos por que se produjera alguna desgracia en directo, se dedicaron a priorizar lo superfluo (siglas vacías) en detrimento de lo importante (el ejemplo de valentía y resistencia de una familia llevada al límite y la reacción popular en defensa de uno de los suyos). A pesar de que habitualmente discrepamos de su línea editorial, hemos de hacer la excepción de rigor con Canarias Semanal, el único medio que ha puesto el objetivo en la acción popular y no en la oportunista sopa de letras política (Crónica de Canarial Semanal). Del silencio informativo también fueron damnificados los compañeros y compañeras de El Palomar, que volvieron a concurrir en gran número, y los miembros del 15-M; dos colectivos que no participaron en la persecución de los objetivos de las cámaras.
Una compañera nos ha hecho llegar un correo en el que nos expone los motivos por los que ella supone que también la FAGC es “víctima” del mutismo mediático (por motivos de modestia no lo publicamos entero, espero nos comprenda [no hemos alterado nada, salvo alguna cuestión ortográfica y la eliminación del nombre de algún compañero]):
“[…] Mientras ustedes subían y bajan a la gente en coche el resto se dedicaba a mendigar entrevistas. Y también me acuerdo que cuando la familia cogió el megáfono y les dio las gracias a ustedes y a Stop Desahucios, un compañero suyo cogió el megáfono y dijo que las gracias eran para el barrio y la gente y no para los grupos. Pero creo que hay otros motivos. Saben que yo no sé claramente lo que es el anarquismo. Sé lo que dice su página y la wikipedia, pero poco más. Pero sí sé que me ayudaron y que entonces el anarquismo es decente, es solidaridad, es ayudar, es no pedir nada a cambio. Justicia. Pues si yo pienso eso, lo mismo piensa la gente que lea la prensa o la tele y vean que ustedes están tan metidos en lo de los desahucios. Como me dijo un compañero suyo un día, si pasa cualquier cosa mala como los escaparates de los bancos en la huelga, van a decir una y otra vez que son los anarquistas. Sean o no. Pero si es ayudar a una familia sin casa no lo van a decir nunca y prefieren mencionar a los que conocen o son inofensivos. Los anarquistas parando desahucios son buenos y ellos los quieren malos. Por favor publicad esto”.
Sabemos que esta compañera no va desencaminada. Cuando según sus actas (de ese mismo 7 de marzo) la propia plataforma Stop Desahucios admite que (agradecemos desde aquí la honradez del/la redactor/a):  
En la mañana del jueves 7 de marzo se paró el desahucio de José Antonio e Itaisa [sic] en El Caracol (Telde), convocado por la Federación Anarquista de Gran Canaria. Presencia de vecinos, miembros de la FAGC, del Palomar, de Stopdesahucios, Plataforma Telde Se Mueve [sic]… Presencia de medios de comunicación (noticia a nivel nacional).

Se establece un pequeño debate sobre el protagonismo mediático de Stopdesahucios Gran Canaria […]. Cada colectivo tiene un campo de actuación y somos todos compatibles para luchar juntos: Stopdesahucios intenta luchar para evitar que se llegue a situaciones de desahucio […], la Federación anarquista Gran Canaria está llevando el peso de realojar a familias desahuciadas”. 
La manipulación mediática tiene que ser mucha para ignorar lo que estos compañeros reconocen honestamente. Sin embargo, la cuestión sería baladí y no tendría mayor importancia si detrás de la tergiversación de los mass media no hubiera una consigna oficial clara. Cuando algún periodista nos pregunto por el piquete, y lanzamos duras críticas contra los partidos políticos, presentes y ausentes, los propios reporteros reconocían algo que ya tenemos más que asumido: “eso no vamos a poder emitirlo”. Pero cuando un periodista, con el que entablamos contacto a través de la última huelga, nos confirma que la consigna en su redacción es: “borra a la FAGC de la lista de participantes” (ojalá pudiéramos hacer público el nombre del medio), nos damos cuenta de con qué dinámicas interesa relacionar al Anarquismo y con cuáles no, y nos vemos obligados a reconocer que la compañera anónima tiene toda la razón.
No obstante, una cosa es evidente, ni nosotros, ni el pueblo, ni el movimiento okupa, ni los militantes sociales comprometidos con las causas y no con la propaganda, participan en paralizar un desahucio para obtener publicidad; y el día que al parar un desahucio no se obtenga “gloria”  y sí “infamia”, el día que desaparezcan las cámaras y con ellas los políticos y figurines, ese día seguiremos estando y seguiremos deteniendo desahucios.
Lo importante del asunto, más allá de toda esa podredumbre política, social y mediática con la que hemos tenido que lidiar en primera persona; más relevante que los adalides del “cuanto peor mejor” que juegan con las personas como si sólo fueran piezas de su estrategia gubernativa; más importante que el ejército de buitres políticos que sobrevuelan a las familias esperando alguna desgracia que echarse a la boca, algún cadáver que poder escupir a los del bando contrario; ha sido, es y será la respuesta barrial, popular, a la tragedia de sus vecinos.
El desahucio se ha parado, se ha ganado un mes de plazo. La escalada de intervención popular en la resolución de sus propios asuntos cada vez va a más. Los manejos políticos que puedan producirse en el próximo desahucio serán una simple anécdota, porque el pueblo hace ya tiempo que está en disposición de sobrepasar a aquellos que se figuran que pueden representarlos. ¿Cómo podría representar el grillete los intereses del esclavo?
Nunca más voy a tener miedo. Pero lo tuve. Por un momento pareció como si nos hubieran derrotado. Derrotados por completo. Parecía como si no tuviéramos a nadie en todo el mundo, sólo enemigos. Como si nadie siguiera siendo amigable. Me sentí muy mal, y también asustada, como si estuviéramos perdidos y a nadie le importara… Los ricos van y mueren y sus hijos no sirven para nada y van desapareciendo. Sin embargo, Tom, nosotros seguimos surgiendo. No te inquietes, Tom. Llegan nuevos tiempos, distintos. Tranquilo –dijo ella–. Debes tener paciencia. Mira, Tom… nosotros, nuestra gente, seguirá viviendo cuando ellos hayan desaparecido. Escucha, Tom, nosotros somos el pueblo que vive. No nos pueden borrar del mapa. Nosotros somos el pueblo, nosotros seguimos adelante…” (Ma Joad [John Steinbeck, Las Uvas de la Ira, 1939]).

La Prostitución


Hoy, 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, día que a veces parece conmemorarse para no tener que volver a ocuparse del asunto durante el resto del año, no queríamos olvidarnos de un asunto ignorado también durante esta efemérides: la prostitución. Si la situación de la trabajadora convencional es de por sí sangrante y alarmante, si la explotación de esta mitad de la humanidad a la que se estigmatiza y cosifica ha arreciado hasta cotas inimaginables durante esta coartada llamada “crisis”, no nos equivocamos si pensamos que esto se agrava si valoramos la situación de las mujeres que no soló tienen que alquilar su fuerza de trabajo, si no también su propio cuerpo. En la estructura jerárquica capitalista todos los asalariados alquilamos, de una u otra forma, nuestro cuerpo, todos nos “prostituimos”, pero existe una diferencia sustancial cuando uno además debe “alquilar” los actos y funciones más íntimos de su organismo, actos que sólo a nuestra voluntad y deseo deberían pertenecer.

Aquellos que, cuando se les habla de abolir la prostitución, aún se inventan justificaciones (seguramente auto exculpativas) y tratan de verla como una “elección”, deben de ser conscientes de que tienen la misma mentalidad que el capitalista que defiende las virtudes del trabajo asalariado cuando se le habla de abolirlo. La esclavitud sexual es una de las más graves rémoras que arrastra el siglo XXI y sólo desaparecerá cuando se realice una verdadera emancipación económica, cuando quede destruido el patriarcado cultural y psicológico y cuando las personas dejemos de ser un medioy nos constituyamos en un fin.

De todo esto nos habla Emma Goldman en un artículo de flamante actualidad: La Prostitución. Esperamos que saquen provecho de su lectura.  

La prostitución
(“The Traffic In Woman”, Anarchism And Other Essays, 1917)
Nuestros reformistas hicieron de repente un gran descubrimiento: la trata de blancas. Los diarios se llenaron de exclamaciones y hablaron de cosas nunca vistas e increíbles, y los fabricantes de leyes se prepararon para proyectar un haz de leyes nuevas a fin de contrarrestar esos horrores.
Es altamente significativo este hecho toda vez que a la pública opinión se le presenta, como si fuera una distracción más, unos de estos males sociales, enseguida se inaugura una cruzada contra la inmoralidad, contra el juego de azar, las salas de bailes, etc. ¿Y cuáles son los resultados de semejantes campañas aparentemente moralizadoras? El juego aumenta cada vez más, las salas funcionan clandestinamente a la luz del día, la prostitución se encuentra siempre al mismo nivel y el sistema de vida de los proxenetas y sus similares se vuelve un poco más precario.
¿Cómo puede ser que esta institución, conocida hasta por los niños de teta, haya sido descubierta recientemente? ¿Qué es, después de todo, este gran mal social, -reconocido por todos los sociólogos- para que dé lugar a tanto ruido y a tanta alharaca la publicación de todas esas informaciones?
Resumiendo las recientes investigaciones sobre la trata de blancas -por lo pronto muy superficiales- nada de nuevo se descubrió. La prostitución ha sido y es una plaga sumamente extendida, y asimismo la humanidad continuó hasta ahora imbuida en sus asuntos, indiferente a los sufrimientos y a la desventura de las víctimas de ese tráfico infame; tan indiferente como lo fue ante nuestro sistema industrial, o ante la prostitución económica.
Solamente cuando el humano dolor se convierte en una diversión, en una especie de juguete de brillantes colores, el niño que es el pueblo se interesa por él, siquiera un tiempo determinado; el pueblo es un niño de carácter veleidoso; todos los días quiere un juguete nuevo. Y el desaforado grito contra la trata de blancas, es precisamente eso. Le servirá para divertirle durante un tiempo y también dará lugar a que se instituya una serie de puestos públicos, unos cuantos parásitos más, que se pasearán por ahí, como detectives, inspectores, miembros investigadores, etc.
¿Cuál es la verdadera causa que origina el tráfico de la mujer, no solamente de la blanca, sino de la negra y la amarilla? Naturalmente es la explotación, que engorda el fatídico Moloch del capitalismo con una labor pagada a un misérrimo precio, lo que empuja a miles de jóvenes mujeres, muchachas y niñas de poca edad hacia el pozo sin fondo del comercio del lenocinio.
[…] Es lógico esperar que nuestros reformistas no dirán nada acerca de esta causa fundamental. Comprenden demasiado que son verdades que rinden poco. Es más provechoso desempeñar el papel del fariseo, esgrimir el pretexto de la moral ultrajada, que descender al fondo de las cosas.
[…] En ninguna parte se trata a la mujer de acuerdo al mérito de su trabajo; por eso, ese procedimiento es todavía más flagrantemente injusto. Es imperiosamente inevitable que pague su derecho a existir, a ocupar una posición cualquiera mediante el favor sexual. No es más que una cuestión de gradaciones que se venda a un hombre, casándose, o a varios. Que nuestros reformistas lo admitan o no, la inferioridad social y económica de la mujer, es directamente responsable de su prostitución.
Justamente en estos días la buena gente se asombró de ciertas informaciones, donde se demostraba que solamente en Nueva York, de diez mujeres que trabajaban en fábricas, nueve percibían un salario de seis dólares semanales por 48 horas de trabajo, y la mayoría de ellas debían afrontar varios meses de desocupación; lo que en total representaba una suma anual de 280 dólares. Ante estas horribles condiciones económicas, ¿hay motivo de asombro al constatar que la prostitución y la trata de blancas se hayan convertido en un factor tan predominante?
[…] Nuestros actuales reformistas podrían muy bien enterarse del libro del Dr. Sanger [La Historia de la Prostitución]. Entre 2,000 casos observados por él, son raros los que proceden de la clase media, de un hogar en prósperas condiciones. La gran mayoría salen de las clases humildes y son, por lo general, muchachas y mujeres trabajadoras; algunas caen en la prostitución a causa de necesidades apremiantes; otras debido a una existencia cruel de continuo sufrimiento en el seno de su familia, y otras debido a deformaciones físicas y morales (de las que hablaré después). También para edificación de puritanos y de moralistas, había entre esos dos mil casos, cuatrocientas mujeres casadas que vivían con sus maridos. ¡Es evidente que no existía mucha garantía de la pureza de ellas en la santidad del matrimonio!
El Dr. Blaschko en Prostitution in the Nineteenth Century, hace resaltar más aún que las condiciones económicas son los más poderosos factores de la prostitución.
Aunque la prostitución existió en todas las edades, es el siglo XIX el que mantiene la prerrogativa de haberla desarrollado en una gigantesca institución social. El desenvolvimiento de esta industria con la vasta masa de personas que compiten mutuamente en este mercado de compra y venta, la creciente congestión de las grandes ciudades, la inseguridad de encontrar trabajo, dio un impulso a la prostitución que nunca pudo ser soñado siquiera en periodo alguno de la historia humana (nota de la FAGC: si esto era cierto en el s. XIX, ¿cómo no iba a serlo en el XXI, dónde [según las últimas estádisticas] la explotación sexual mueve al año más de 108.000 millones de dólares, siendo el segundo “negocio” que más dinero mueve en el mundo?).
[…] La faz más divertida de esta cuestión que acaba de hacerse pública, es la superabundante indignación de nuestras buenas y respetables personas, y especialmente de algunos caballeros cristianos, quienes siempre encabezan esta suerte de cruzadas y también otras que surjan de cualquier parte o por cualquier motivo. ¿Es que ellos ignoran completamente la historia de las religiones y particularmente de la cristiana? ¿Por qué razones deberían gritar contra la infortunada víctima de hoy, desde que es conocido por los estudiosos de alguna inteligencia que el origen de la prostitución es, precisamente, religioso, lo que la mantuvo y la desarrolló por varios siglos, no como una vergüenza, sino como digna de ser coronada por el mismo dios?
Parece que el origen de la prostitución se remonta a ciertas costumbres religiosas, siendo la religión la gran conservadora de las tradiciones sociales, la preservó en forma de libertad necesaria y poco a poco pasó a la vida de las sociedades. Uno de los ejemplos típicos lo recuerda Herodoto; quinientos años antes de Cristo, en el templo Mylitta, consagrado a la Venus babilónica, se establecía que toda mujer que llegase a edad adulta había de entregarse al primer extraño que le arrojase un cobre en la falda como signo de adoración a la diosa. Las mismas costumbres existían en el oriente de Asia, en el norte de África, en Chipre, en las islas del Mediterráneo, y también en Grecia, donde el templo de Afrodita en Corinto poseía más de mil sacerdotisas dedicadas a su servicio.
El hecho que la prostitución religiosa se convirtiese en ley general, apoyada en la creencia que la actividad genésica de los seres humanos poseía una misteriosa y sagrada influencia para promover la fertilidad de la naturaleza, es sostenido por todos los escritores de reconocida autoridad en la materia. Gradualmente y cuando la prostitución llegó a ser una institución organizada bajo la influencia del clero, se desarrolló entonces en sentido utilitario, coadyuvando así a las rentas públicas.
El Cristianismo, al escalar el poder político cambió poco semejante estado de cosas de la prostitución. Los meretricios bajo la protección de las municipalidades se encontraban ya en el siglo XIII. Los principales jefes de la Iglesia los toleraron. Constituían esas casas de lenocinio una especie de servicio público, cuyos dirigentes eran considerados como empleados públicos (Havelock Ellis, Sex and Society).
A todo esto débese agregar lo que escribe el Dr. Sanger en su libro citado anteriormente:
El papa Clemente II, dio a la publicidad una bula diciendo que se debía tolerar a las prostitutas, porque pagaban cierto porcentaje de sus ganancias a la Iglesia.
El papa Sixto IV fue más práctico; por un solo meretricio que él mismo mandó construir, recibía una entrada de 20,000 ducados.
En los tiempos modernos la Iglesia se cuida más, respecto a este asunto. Por lo menos abiertamente no fomenta el comercio del lenocinio. Encuentra mucho más provechoso constituirse en un poder casi estatal, por ejemplo la Iglesia de la Santísima Trinidad, y alquilar a precios exorbitantes las reliquias de un muerto a los que viven de la prostitución.
[…] Pero sería demasiado parcial y superficial por nuestra parte, sostener que el factor económico es la única causa de la prostitución. Hay otros no menos importantes y vitales. Los mismos reformistas los reconocen, mas no se atreven a discutirlos, ni hacerlos públicos, y menos aumentar esa cuestión, que es la savia de la verdadera vida del hombre y de la mujer. Me refiero al tema sexual, cuya sola mención produce ataques espasmódicos en la mayoría de las personas.
Se concede que una mujer es criada más para la función sexual que para otra cosa; no obstante se la mantiene en la más absoluta ignorancia sobre su preponderante importancia. Cualquier cosa que ataña a este asunto se le suprime con aspaviento, y la persona que intentara llevar la luz a estas espesas tinieblas, sería procesada y arrojada a la cárcel. Sin embargo, sigue siendo incontrovertible que mientras se continúe en la creencia que una joven no debe aprender a cuidarse a sí misma, ni debe saber nada acerca de la más importante función de su vida, no tiene que sorprendernos que llegue a ser fácil presa de la prostitución, o de otra forma de relaciones, que la reducen a convertirse en un mero instrumento sexual.
A esta criminal ignorancia se debe que la entera existencia de una joven resulte deformada y estropeada. Desde hace tiempo la gente se halla convencida que un muchacho, en su adolescencia, sólo responde al llamado de su naturaleza, es decir, tan pronto como despierta a la vida sexual puede satisfacerla; pero nuestros moralista se escandalizarían al sólo pensar que una muchacha de esa edad hiciese lo mismo. Para el moralista la prostitución no consiste tanto en el hecho que una mujer venda su cuerpo, sino en que lo venda al margen del hogar, del matrimonio. Este argumento no as muy infundado, ya que lo prueban la cantidad de casamientos por conveniencias monetarias, legalizados, santificados por la ley y la opinión pública; mientras que cualquier otra unión, aun siendo más desinteresada y espontánea, será considerada ilegítima, y por ende condenada y repudiada. Y eso que la prostitución, definida con propiedad, no significa otra cosa que la subordinación de las relaciones sexuales a la ganancia (Guyot, La Prostitución).
 Son prostitutas aquellas mujeres que venden su cuerpo, ejerciendo actos sexuales y haciendo de ellos una profesión (Banger, Criminalité et Condition Economique).
En efecto, Banger va más allá; sostiene que el acto de prostituirse es intrínsecamente igual para el hombre y la mujer que contrae matrimonio por razones económicas.
Naturalmente, el matrimonio es el único fin a que tienden todas las jóvenes, pero a miles de muchachas, cuando no pueden casarse, nuestro convencionalismo social las condena al celibato o a la prostitución (nota de la FAGC: aunque lo dicho parece obsoleto, en realidad lo mismo podría decirse con respecto a la obligatoriedad de la vida en pareja que aún se impone a muchas mujeres). Y la naturaleza humana afirma siempre su improrrogable derecho, sin cuidarse de las leyes; ya que no existen razones plausibles para que esa naturaleza se adapte a una pervertida concepción de moralidad.
Generalmente la sociedad considera el proceso sexual del hombre como un atributo de su propio desarrollo viril; entre tanto, lo que idénticamente se realiza en la vida de la mujer es mirado como una de las más terribles calamidades: la pérdida del honor y todo lo que es bueno y noble en la criatura humana. Esta doble modalidad moral tuvo no poca participación en la creación y perpetuación de la prostitución. Ello entraña mantener a la juventud femenina en una absoluta ignorancia de la cuestión sexual, con el pretexto de la inocencia, junto con una represión anormal de los deseos genésicos, lo que contribuye a originar morbosos estados de ánimo, que nuestros puritanos particularmente ansían evitar y prevenir (nota de la FAGC: la desinformación que antes podía atribuirse al secretismo hoy puede reprochársele a la manipulación y explotación mediática y comercial de la sexualidad como categoria económica. Que la sexualidad, en su aspecto profundo, sigue siendo una desconocida, nos lo demuestran la cantidad de embarazos indeseados entre las adolescentes).
Tampoco la venta de los favores sexuales ha de conducir necesariamente a la prostitución; es más bien responsable la cruel, despiadada, criminal persecución llevada a cabo por los poderosos contra la masa de los vencidos; los primeros tienen aún el cinismo de divertirse a costa de los últimos.
[…] Ella [la esclava sexual] se sentirá completamente al margen de la vida social, que le cerrará las puertas. Su misma educación y todo lo que se le ha inculcado, hará que se reconozca una depravada, una criatura caída para siempre, sin el derecho a levantarse más, sin que nadie le extienda la mano; al contrario, se tratará de hundirla cada vez más. Es así como la sociedad crea las víctimas y luego vanamente intenta regenerarlas. El hombre más mezquino, el más corrompido y decrépito podrá aún considerarse muy bueno para casarse con una mujer, cuya gracia comprará muy ufano, en vez de pensar que puede salvarla de una vida de horrores. Tampoco podrá dirigirse a su hermana la honesta en busca de amparo, de auxilio moral; ésta, en su estupidez, teme mancillar su pureza y castidad, no comprendiendo que en muchos aspectos su posición es más lamentable que la de su hermana en la calle.
La mujer que se casa por dinero, comparada con la prostituta, es verdaderamente un ser despreciable, dice Havelock Ellis. Del mismo modo se prostituye, se le paga menos, en cambio, por su parte retribuye mucho más en trabajo y cuidados y se halla atada a un solo dueño. Por empezar, la prostituta nunca firma un contrato, por el cual pierde todo derecho sobre su persona, conserva su completa libertad de entregarse a quien quiere, no obstante hallarse obligada siempre a someterse a los brazos de los hombres.
No se trata mejor a esa mujer casada, si llegan a su noticia las palabras de la apología de Lecky, al decir de la prostituta: aun cuando sea la suprema encarnación del vicio, es también la más eficiente salvaguarda de la virtud: gracias a ella, cuántos hogares aparentemente respetables escaparon de ser corrompidos, mancillados por prácticas antinaturales; sin ella, estas aberraciones del sentido genésico abundarían más de lo que se puede suponer.
Los moralistas se hallan siempre dispuestos a sacrificar una mitad de la raza humana para conservación de algunas miserables instituciones que ellos no pueden hacer prosperar. En rigor, la prostitución no representa tampoco una salvaguarda más para asegurar la pureza del hogar, como no lo representan esas mismas leyes, cuyos efectos pretende contrarrestar. Casi el cincuenta por ciento de los hombres casados frecuentan los prostíbulos o los patrocinan. Es a través de este virtuoso elemento que las casadas -y aun los niños- contraen enfermedades venéreas. Asimismo no tiene ninguna palabra de condenación para el hombre, mientras que para la indefensa víctima, la meretriz, no hay ley lo suficientemente monstruosa que la persiga y la condene. No es solamente la presa de los que la poseen, durante el ejercicio de su profesión; lo es también de cada policía y de cada miserable detective que la persiga, de los oficialitos de los puestos de policía y de las autoridades de todas las cárceles a donde llegue.
En un reciente libro, escrito por una mujer que regenteó una de esas casas, se puede hallar la siguiente anotación: Las autoridades del lugar me obligaban a pagar todos los meses, en calidad de multa de $14.70 a $29.70; las pupilas debían pagar de $5.70 hasta $9.70 solamente a la policía. Si se tiene en cuenta que la autora hacía sus negocios en una ciudad pequeña, las sumas que cita no comprenden las extras en forma de contravenciones, coimas. etc.; de lo que se puede deducir la enorme renta que reciben los policías de los departamentos, extraídas, sonsacadas del dinero de esas víctimas, que ellos tampoco desean proteger. Ay de la que se rehúse a oblar esa suerte de peaje; será arrastrada como ganado, aunque no fuera más que para ejercer una favorable impresión sobre los honestos y buenos ciudadanos de esas ciudades, o también para obedecer a las autoridades que necesitan cantidades extras de dinero, además de las lícitas. Para las mentalidades enturbiadas por los prejuicios que no creen a la mujer caída incapaz de emociones, les será imposible imaginarse, sentir en carne propia la desesperación, las afrentosas humillaciones, las lágrimas candentes que vierte cuando la hunden cada vez más en el fango.
¿Parecerá acaso extraño que una mujer que regenteara una de esas casas sepa expresarse tan bien con tal vehemencia, sintiendo de tal manera? Más extraño me parece el proceder de este buen mundo cristiano que supo sacar provecho, trasquilar, hacerle pagar su tributo de sangre y dolor a semejante criatura y luego no le ofrece otra recompensa que la detracción y la persecución. ¡Oh la caridad de este buen mundo cristiano!
[…] Los que viven en casas de cristal no deberían arrojar piedras al techo de las ajenas; además, los cristales norteamericanos son un poco delgados y pueden romperse fácilmente, y en el interior no habrá cosas placenteras para ser exhibidas en público.
Adjudicar el aumento de la prostitución a la alegada importación extranjera, al hecho de extenderse cada vez más el proxenetismo, es de una superficialidad abrumadora. Como ya me referí al primer factor, el segundo, los proxenetas, detestables como son, no se debe ignorar que forma parte esencialmente de una fase de la prostitución moderna, fase acentuada por las persecuciones y los castigos resultantes de las esporádicas cruzadas llevadas a cabo contra ese mal social.
El proxeneta, no dudando que es uno de los miserables especímenes de la familia humana, ¿en qué manera puede ser más despreciable que el policía, quien le arranca hasta el último centavo a la pobre trotadora de la calle para luego conducirla presa todavía? ¿Cómo el proxeneta ha de ser más criminal, o una más grande amenaza para la sociedad cuando los propietarios de grandes almacenes, de tiendas o fábricas, buscan sus víctimas entre el personal femenino para satisfacer sus ansias bestiales y después enviarlas a la calle? No intento defender al proxeneta de ningún modo, mas no comprendo por qué se le ha de dar caza despiadadamente, cuando los verdaderos perpetradores de las iniquidades sociales gozan de inmunidad y de respeto. Entonces, hay que recordar muy bien que ellos también contribuyen a hacer a las prostitutas, no solamente el proxeneta. Es por nuestra vergonzosa hipocresía que se creó la prostituta y el proxeneta.
[…] La opresión simple y pura y los proyectos de leyes coercitivas no han de servir más que para amargar a la infortunada víctima de su misma ignorancia y estupidez, y luego llevarla a la última degradación. Uno de ellos logró su máxima severidad, proponiendo que a las prostitutas se les diera el tratamiento de los criminales, y las cogidas en flagrante, se las penaría con cinco años de cárcel y 10,000 dólares de multa. Semejante actitud sólo demuestra la obtusa incomprensión de las verdaderas causas de la prostitución, como factor social, como también esto es una manifestación del puritánico espíritu de otros días sangrientos en la historia del puritanismo.
No existe un escritor moderno que al tratar este asunto no señale la completa futilidad de estos métodos legislativos con sus innumerables medios de coerción. El Dr. Blaschko dice que las represiones gubernativas y las cruzadas moralizadoras nada consiguen más que dispersar el mal social que quieren combatir por miles de otros conductos secretos, multiplicando así los peligros para la sociedad. Havelock Ellis, el temperamento más humanitario y el estudioso más profundo de la prostitución, nos hace comprobar con el fehaciente testimonio de citas históricas, que cuanto más drástico es el método de represión, mucho más empeora las condiciones de ese mal. Entre una de esas citas se halla la siguiente: En 1560 Carlos IX abolió con un edicto todos los prostíbulos; pero el número de las meretrices no hizo más que aumentar, mientras otras casas de lenocinio fueron apareciendo clandestinamente, siendo mucho más peligrosas que las anteriores. A despecho de esa legislación, o por causa de ella, no hubo país entonces en el que la prostitución se extendiera con más fuerza, jugando un rol preponderante (Sex and Society).
[…] Respecto a la total extirpación de la prostitución, nada, ningún método podrá llevar a cabo esa magna empresa, sino la más completa y radical trasmutación de valores, en la actualidad falsamente reconocidos como beneficiosos -especialmente en lo que atañe a la parte moral- junto con la abolición de la esclavitud industrial, su causa causarum.
Emma Goldman

Sic Semper Tirannys


Hoy los medios nos bombardearan inclementemente con la noticia de que Hugo Chávez ha muerto. Si tratan de manipularnos cuando los medios burgueses nos lo venden como “peor” que el resto de presidentes, no tratan de manipularnos menos cuando los medios “contra-informativos” más pesebreros no los venden como “mejor”. El “puesto” de presidente se define a sí mismo, como lo hace el de verdugo o el de fabricante de mísiles: no tienen lado bueno.

En consecuencia, lo único que se puede lamentar de la muerte de Chávez es que no se haya llevada al Rey con él. Llorar por la muerte de quien nos dirige no tiene cabida entre personas libres. No tiene sentido lamentarse por la muerte de quien supone una interferencia entre el pueblo y la resolución directa de sus propios asuntos, sea ésta interferencia roja o blanca. Todo lo que representa un impedimento para que la gente decida, sin intermediarios, como quiere desarrollar su propia vida, debe desaparecer, sean presidentes, empresarios, partidos o comandantes. Lamentarlo es entonar el famoso “¡Vivan mis cadenas!”.
El culto a la personalidad es un vicio que nos lleva por derroteros lamentables, por pasajes psicológicos, y grupalmente “etológicos”, donde la autonomía se supedita al tótem, y el criterio y el espíritu crítico se sacrifican en el altar del ídolo gubernativo (vista de caqui o de traje y corbata). No nos permitamos caer en el comportamiento de rebaño, porque ni siquiera los animales más gregarios, como las ovejas, lloran por la muerte del lobo.
Los que a pesar de mis palabras sigan compungidos, son objeto de mi más sincera compasión. Les compadezco porque sufren una enfermedad… Según tengo entendido se llama Síndrome de Estocolmo.    
Fdo.: El Hombre Guillotina

Otra familia es realojada por el Grupo de Respuesta Inmediata (FAGC)


Nueva socialización


ACTUALIZACIÓN: Del último inmueble socializado se beneficiará, además, otra nueva familia en situación no menos dramática: pareja con tres niños, en paro, a punto de ser desahuciados por impago del alquiler y que durante semanas han sobrevivido con el agua y la luz cortada, sufriendo las presiones constantes de la arrendadora (personaje protagonista de una sangrante paradoja: siendo una multipropietaria que vive con holgura, ha conseguido, gracias a la gestión y buen hacer de los activistas centrados en contrarrestar los abusos hipotecarios, que se le conceda la dación en pago de una de sus propiedades, para dedicarse, a la hora de gestionar el resto, a no tolerar el más mínimo retraso en el alquiler por parte de los arrendatarios y a desahuciarlos en cuanto tiene la más mínima ocasión, imponiendo una insensible e inflexible “ley del embudo”).
 
Entrada original: Una pareja joven con dos niños, parados y a punto de quedarse sin subsidios, económicamente incapaces de hacer frente a un alquiler, ignorados por las instituciones públicas y los movimientos sociales profesionalizados, han sido realojados satisfactoriamente por el Grupo de Respuesta Inmediata Contra los Desahucios puesto en marcha por la Federación de Anarquistas en Gran Canaria.
No vamos a detenernos, no vamos a tomarnos un respiro mientras la amenazante sombra de la intemperie y la miseria aceche sobre los desheredados. Cada okupaciónes un ataque directo a las entrañas de la propiedad privada, pero es también una demostración de que la palabra Anarquismovuelve a quedar asociada, de forma irresoluble, a soluciones directas, prácticas y realistas. Es, sobre todo, una forma de auto capacitación popular para resistir y poder luchar por prolongar la propia vida.  
La plebe no dejará de ser plebe hasta el día en que tome lo que necesita. No es plebe sino porque teme tomarlo y teme el castigo que seguiría. Tomar es un pecado, tomar es un crimen; he ahí el dogma, y ese dogma por sí mismo basta para crear la plebe; pero si la plebe continúa siendo lo que es, ¿de quién será culpa? De ella, en primer término, que admite ese dogma, y en segundo lugar de quienes por egoísmo (para devolverles su injuria favorita), quieren que sea respetado. […] Si los hombres llegan a perder el respeto de la propiedad, cada individuo tendrá una propiedad, lo mismo que todos los esclavos se hacen hombres libres desde que dejan de respetar a su Amo como un Amo” (Max Stirner, El Único y su Propiedad, 1845).

¡DESAHUCIO INMINETE!

DIN-A4


Octavillas




¡DESAHUCIO INMINETE!
¡LLAMADA URGENTE A LA SOLIDARIDAD POPULAR!
Lugar del Desahucio: Municipio de Telde, calle Tamadaba, nº 10 (El Caracol Alto).
Día y hora: el 7 de Marzo a las 8:00 de la mañana.
José Antonio e Itahisa son un matrimonio en paro (de larga duración), con cuatro niños, que ante la insensibilidad y pasividad de las instituciones públicas, van a ser desahuciados, si no lo remediamos, el próximo 7 de marzo, pues al carecer de ingresos no pueden hacer frente al alquiler. Recordamos que sus hijos han sido declarados en “situación de riesgo”, lo que significa que los servicios sociales pueden arrebatárselos a sus padres en cuanto éstos pierdan el techo.
Convocamos a toda la población, solidaria y consciente, a no permitir que esta familia sea arrojada a la calle, a no consentir que cuatro niños y sus padres sean condenados a la indigencia o a la muerte. Convocamos a todas y a todos, a los que sienten el dolor ajeno como propio, a los que saben  que pueden ser los próximos, a participar en la paralización del mencionado desahucio, a demandar una renegociación del alquiler, y a exigir, sobre todo, que todo el dinero que nos sustraen los organismos públicos deje de destinarse para rescatar a los de arriba y se emplee forzosamente en dar cobertura a este tipo de familias, víctimas del sistema económico, antes de que el número de suicidios siga aumentando.

No hay excusas: comunicamos a todos los que quieren acudir que aunque no sean de Telde y carezcan  de vehículo, a las 7:30 habrá una caravana de coches en la parte superior de El Hoyo (estación de guaguas de San Telmo, en Las Palmas), justo en la parada que da a la Avenida Marítima, dispuesta a desplazar a todo el que lo solicite hasta el lugar del desahucio.