No hay jerarquía en las opresiones

Nací Negra y mujer. Estoy tratando de convertirme en la persona más fuerte que puedo llegar a ser para vivir la vida que me ha sido dada y para ayudar a hacer un cambio hacia un futuro habitable para esta tierra y para mis hijos. Como Negra, lesbiana, feminista, socialista, poeta, madre de dos hijxs, incluido un niño y miembro de una pareja interracial, normalmente me encuentro como parte de algún grupo en el que la mayoría me define como desviada, difícil, inferior o sencillamente “equivocada”.

De mi membresía en todos estos grupos he aprendido que la opresión y la intolerancia de la diferencia vienen en todas formas, tamaños, colores y sexualidades; y que entre aquellxs de nosotrxs que compartimos los objetivos de la liberación y un futuro viable para nuestrxs hijxs, no puede haber jerarquías de opresión. He aprendido que el sexismo (una creencia en la superioridad inherente de un sexo sobre todos los otros y, por lo tanto, en su derecho a la dominación) y el heterosexismo (una creencia en la superioridad inherente de un patrón de amor sobre todos los otros y, por lo tanto, en su derecho a la dominación) Surgen de la misma fuente que el racismo: una creencia en la superioridad inherente de una raza sobre todos los demás y, por lo tanto, en su derecho a la dominación.

“¡Oh!”, Dice una voz de la comunidad Negra, “¡pero ser Negrx es normal!” ¡Bueno, yo y muchxs Negrxs de mi edad podemos recordar apesumbradamente los días en que no solía serlo!

Simplemente no creo que un aspecto de mí misma pueda beneficiarse de la opresión de otra parte de mi identidad. Sé que mi pueblo no puede beneficiarse de la opresión de ningún otro grupo que busque el derecho a la existencia pacífica. Más bien, nos disminuimos a nosotrxs mismxs negando a lxs otrxs cuando hemos derramado sangre para procurar a nuestrxs hijxs. Y esxs niñxs necesitan aprender que no tienen que llegar a ser como otrxs con el fin de trabajar juntxs por un futuro que todxs ellxs compartirán.

Los ataques cada vez mayores contra lesbianas y homosexuales son sólo una introducción a los ataques cada vez más graves contra todxs lxs Negrxs, ya que dondequiera que se manifieste la opresión en este país, lxs Negrxs son víctimas potenciales. Y es una norma de cinismo de la derecha animar a lxs miembrxs de los grupos oprimidos a actuar unos contra otros, y mientras nos dividimos por nuestras identidades particulares no podemos unirnos en una acción política efectiva.

Dentro de la comunidad lesbiana soy Negra, y dentro de la comunidad Negra soy lesbiana. Cualquier ataque contra lxs Negrxs es un asunto de lesbianas y gays, porque yo y miles de otras mujeres Negras formamos parte de la comunidad lesbiana. Cualquier ataque contra lesbianas y gays es un asunto Negro, porque miles de lesbianas y gays son Negrxs. No hay jerarquía de opresión.

No es accidental que la Ley de Protección de la Familia, que es virulentamente anti-mujer y anti-Negrx, también sea anti-gay. Como persona Negra, sé quiénes son mis enemigos, y cuando el Ku Klux Klan va a los tribunales de Detroit para tratar de forzar a la Junta de Educación a quitar libros que el Klan cree que “insinúan la homosexualidad”, entonces sé que no me puedo dar el lujo de luchar contra una sola forma de opresión. No puedo creer que la libertad de la intolerancia sea el derecho de un solo grupo. Y no puedo permitirme elegir entre los frentes en los que debo luchar contra estas fuerzas de discriminación, dondequiera que surjan para destruirme. Y cuando surjan para destruirme, no pasará mucho tiempo antes de que aparezcan para destruirte.

 

Audre Lorde, 1983.

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